Trabajo con un compañero que tiene una actitud negativa

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Hace poco tiempo, comencé a trabajar en un bufete de abogados de fideicomiso y patrimonio que necesitaba ayuda con su sistema de archivo. También trabajo para él una asistente legal con más de 10 años en su cargo con la empresa. Su vida pasaba por momentos difíciles al padecer cáncer en fase cuatro, la quimioterapia ha causado efectos muy negativos en su personalidad , se había convertido en una persona solitaria e introvertida, con una historia de intimidación, cerca de la obesidad, dolor crónico y pérdida de memoria, sufría de baja autoestima y una poderosa sensación de inutilidad, a tal punto que incluso afectó su productividad laboral

Tratar con alguien que había sufrido tanto dolor en su vida no fue una tarea fácil. Constante mente recibía comentarios desagradables y, a veces, respuestas groseras a cualquiera de mis comentarios sin haber dado ningún motivo. Una y otra vez me quedé allí preguntándome qué podría causar que alguien sea tan conflictivo y defensivo. Sabía que tenía que haber una fuerte razón para esa clase de actitud por parte de un ser humano.

Sabiendo que tendría que trabajar con ella durante un período de tiempo indeterminado, me propuse tratar de comprenderla y, con un poco de suerte, ayudarla a sentirse más cómoda consigo misma. Sabía que no era terapeuta, pero tenía que adoptar un enfoque suave para ganar su confianza. Ella era una persona difícil de tratar, pero eventualmente con paciencia, amor y comprensión, llegaría a entender la razón del porque su comportamiento tan negativo.

No hubo un método secreto; ninguna fórmula especial que se aplique. Simplemente escuché e hice preguntas. El mostrar un genuino interés en su historia abrió muchos canales en la comunicación. Antes de llegar a ese punto en nuestra relación, siempre estaba a la defensiva. Tuve cuidado de no insultarla, ofrecí mis disculpas rápidamente cuando sin intención se dijo algo un poco insensible. Rápidamente me defendí cuando la situación lo requería, y me aseguré de señalar por qué lo hacía. Como habrás sospechado, los primeros meses de trabajar fueron un ajuste para mi compañera de trabajo, ya que nunca la habían puesto en su lugar por sus comentarios y berrinches. Constantemente discutíamos: parecía que nuestra relación se estaba desmoronando al parecer, y en cierto sentido lo era. Con el tiempo nos dimos cuenta que todo fue necesario para mejorar.

La relación con mi compañera de trabajo sufrió algunos contratiempos más, pero yo ya había allanado el camino para tiempos mejores. Había afirmado mi renuencia a aceptar su negatividad y de alguna manera había formado un vínculo con ella. La había entendido, siempre fui amable con ella, incluso en momentos de pura frustración. Nunca abandoné la esperanza de que algún día pudiera entenderla mejor. Sobre todo, escuché.

La compasión recorre un largo camino cuando se trata de personas difíciles. Aunque mi caso particular fue un poco fuera de lo común, aprendí mucho. Tener esta mentalidad me ayudó a crecer como persona y me permitió ser más comprensivo con las personas en situaciones difíciles y de ansiedad que no siempre vemos en la superficie. Algunas veces, un pequeño esfuerzo puede ser muy útil.

Gracias a esta experiencia podemos concluir que muchas veces juzgamos a las personas sin darles una oportunidad de conocer sus porque? Qué es lo que les ha llevado a tomar tal o cual actitud, nos interesa más la productividad de la empresa sin tomarnos un tiempo para valorar al ser humano que labora con nosotros, el trabajo es mal importante,  a veces un pequeño cambio de actitud, un tiempo de meditación y comprensión pueden aportar mucho a las relaciones laborales generando grandes cambios en las personas haciéndolas sentir que forman parte de algo muy importante

 

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